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Desde sus muros, desde sus calles mojadas, y desde su insano movimiento, la ciudad
de Managua, Nicaragua, vió nacer una banda en el seno del rock que plasmaba
el pensamiento de aquellos afectados por la vida urbana. A ese pequeño grupo
de militantes de la realidad le llamaron la División Urbana. Era Octubre
del año 1997 e imperaba en el inconsciente colectivo un creciente deseo por
el rock original. “Basta de Covers” era el lema y la División
siguió a raya ese grito desde sus inicios. Los Urbanos tomaron su lugar en
la escena local con un grito agitado por acordes punk, enfocando su fuerza en el
poder de las letras, desde lo anárquico hasta las baladas románticas,
con una presencia y un carisma en escena digno de quien lleva energía en
la sangre.
Después de más de un año de conciertos, graban su primer single
en 1999. “Si te digo que acabó” trajo un sonido nuevo y fresco
al rock nica, una combinación de ska y britpop, en un bit postpunk, resucitado
al mejor estilo urbano. Durante la primera semana la canción alcanzó
los primeros lugares en las radios locales, reservando con propiedad un lugar entre
las demás bandas y al mismo tiempo distinguiéndola entre todas debido
al género musical poco común hasta esa época.
Después del éxito de “Si te digo que acabó”, la
banda fue reconocida por su originalidad y a partir de entonces llegaron innumeras
invitaciones para participar en casi todos los conciertos del movimiento de rock
alrededor del país. Sin perder la ola, la banda tomó impulso para
grabar otras canciones, al primer éxito le siguió la inolvidable “Perdidos
En El Mundo”, que fue la primera canción a dar origen a un videoclip
mostrando imágenes en vivo de la banda. Este video fue la razón definitiva
para aumentar su popularidad dentro del ambiente local, agitando aún más
mentes y estableciendo su espacio dentro del arte la juventud de esta época.
División Urbana no se detuvo, continuaron a bombardear con canciones a la
audiencia ávida de letras que tradujeran su realidad. Le siguieron 5 sencillos
más: “Quiero Celebrar”: un himno anárquico sin época
y al mismo tiempo siempre tan actual, “Radio Urbana”: una comedia romántica
que ubica al poeta entre el mundo y la persona amada; “Doblando La Esquina”:
El himno punk definitivo en contra de lo establecido y “Una Cerveza”:
el reflejo de que no todo es tan importante ni todo está perdido. Con esto
demostraron su mensaje dando a conocer su visión del ser humano que confronta
al mundo con sus sueños y su realidad, compartiendo estos sentimientos con
la persona amada.
Intensamente activos dentro de la escena local, se hacen merecedores del primer
lugar en un concurso organizado por Coca Cola, compitiendo con algunas de las mejores
bandas de rock nica. Este concurso les abre las puertas para compartir escenario
con internacionales como Rata Blanca y Paulina Rubio, aumentando la expectativa
del público ya que a esto se le suma una corriente de entrevistas y especiales
en los programas de mayor rating de la televisión Nicaraguense. Arrancan
con su gira rock star 2005 con un sonido, luces y una presentación sin precedentes
en la historia del rock nica.
La División Urbana es Orlando Marco, guitarra y vocal; Noel Noguera, batería
y percusión y Ben Benoit, Bajo. Las diferentes influencias de cada uno de
sus miembros imprimen un estilo único a la banda. Su música está
madurando y creciendo como su popularidad. Han ofrecido innúmeros conciertos
durante sus 8 años y han deleitado a la audiencia contagiándola con
furor y pasión. La banda hoy en día tiene suficiente material para
grabar 2 discos y está encerrada en el estudio terminando la grabación
de su primer disco definitivo. La lucha por llevar adelante el arte y el rock nicaragüense
y latinoamericano está apenas comenzando. La proyección internacional
es el próximo paso para esta banda que tiene suficiente calidad para abrirse
camino en cualquier lugar del mundo. La historia del rock en Nicaragua ya no puede
olvidar a esta banda que está dejando su marca en a juventud de su época,
y la historia de la División Urbana es una, definitiva y segura, escrita
a tres manos, para llenar un vacío entre una generación perdida y
una llena de esperanzas.
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